Una boda en la playa: Sol, mar, arena… sí quiero

Soy mediterránea pura. Vivo en el mar y no lo puedo remediar…adoro las bodas marineras…llenas de lo más bonito del mundo, un azul inmenso sobre mis ojos, y un azul profundo en mis pies. Hay quien dice que casarse en verano es una locura…tanto calor puede derretir a más de una, pero yo creo que si se opta por una boda estival sólo hay que acomodar un poquitín la celebración a la época más maravillosa del año.

Recuerdo una boda playera súper divertida a la que acudí hace un tiempo…me encantó. La novia iba genial con un vestido tobillero, descalza, con la cabeza llena de flores y con una mantilla antigua cortita colocada de forma magistral por su madre…optó por un ramillete de flores que le habían hecho sus sobrinos y arreglaron la finca de la playa con velas y telas en tonos blancos y marfil así como pequeñas naranjas y limones de decoración para dar una sensación absoluta de frescor. Además…las vistas al mar eran inmejorables…Chispeante, clara, soleada, llena de luz y con olor mediterráneo.

Si apuestas por una boda en julio o agosto, recuerda elegir correctamente el lugar de la celebración y el lugar de la fiesta. Si la ceremonia es en una iglesia, capilla o ermita no te preocupes, son muy fresquitas….Pero si tu idea es una boda civil, no importa si informal o de etiqueta, recuerda que es fundamental acondicionar bien el espacio con carpas específicas para el calor así como los aspersores con aromas (en Sevilla disfruté como una niña con los aspersores del EME con olor a hierbabuena) y la elección correcta de la hora.

En cuanto a tu outfit…siéntete libre de llevar lo que más se amolde a tu “idea”, olvida las reglas y elige lo que te guste, te quede bien y sobre todo te haga sentir feliz. Un vestido sencillo de gasas, unas cuñas Castillo y un ramo sencillo pueden ser inmejorables…te atreves a vivir tu día “B” en mi Mediterráneo?

Cuando se trata de la boda de tus sueños, todo vale.